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15 dic 2012


Con demasiada frecuencia se nos olvida.

Que la vida es un viaje, por más que lo iniciáramos en la inconsciencia de la primera infancia y muchas de sus etapas se nos difuminen por el sopor de la monotonía. Pero eso no resta crédito a la autenticidad de nuestro periplo a través de los años, a nuestra querencia hacia esos paisajes en los que deseamos echar un ancla definitiva, por más que sean decorados móviles de este paseo en el que nada en absoluto
,
cuánto menos el éxito o el fracaso, caras de una misma moneda que enseguida cambia de mano y que apenas sirve para subir o bajar las poleas de una nueva tramoya. .Seguir leyendo en pdf

8 dic 2012


No sé cómo lo hago, pero siempre llego tarde.


Es el sino de los padres de familia, obligados a someter nuestro tiempo de ocio a las necesidades de los pequeños. Por eso habían pasado unas semanas del estreno cuando al fin me senté cómodamente en la butaca, decidido a disfrutar de la enésima entrega de James Bond, con la que se conmemora su quincuagésimo aniversario. Una confidencia: borda su papel de villano, pero, más
allá de la naturaleza moral del personaje, qué feo es Javier Bardem filmado de cerca, y no es culpa del tinte rubio con el que se encaprichó el director ...Seguir leyendo en pdf.


7 dic 2012


La nevera de mi casa parece un fantasma.

Y no porque no tenga sus alimentos más o menos ordenados en cada uno de los estantes y en las cajoneras de la puerta, más abundantes de lunes a miércoles que de miércoles a domingo, cuando da pena que se encienda la luz interior para mostrarnos sus tripas hambrientas.Parece un fantasma porque casi todos los productos que alberga son de marca blanca, alimentos sin nombre, comida descastada, víveres de economía doméstica en horas bajas, ajenos al dorado de las etiquetas de lujo, al sello inconfundible de las casas de siempre, a la garantía que ofrece un logotipo.Seguir leyendo en pdf

14 nov 2012


A finales de los 80 se hacían películas muy ingeniosas.

En el reparto casi siempre había una guapa muy guapa, como es natural, pero al actor principal se le permitía rozar incluso la fealdad si es que al interpretar garantizaba método y maestría, que son dos de las características de Bill Murray, un hombre con el rostro herido por un maldito acné juvenil, muescas que han terminado por arrinconarle en la bóveda de las estrellas.  Seguir leyendo en pdf.

7 nov 2012


Ven anochecer con los pies colgados en el vacío.

La policía sabe que los más jóvenes acaban de cumplir 13 años. Son aquellos que van ataviados como monstruos del imaginario de Tolkien, los que chillan como berracos y se ríen entre convulsiones. Seguir leyendo en pdf.

31 oct 2012


Parece una huida
hacia delante

Y yo sé que no lo es, que aquí nadie escapa de nada ni de nadie, y menos con esas pintas, que el despiste que genera tanta carrera puede surgir porque los seres humanos corremos siempre en una misma dirección:
fija la mirada en el horizonte, no como los cangrejos... Seguir leyendo en pdf

6 oct 2012


Para mi abuela, fue el plástico
Lo tenía muy claro, que madre de catorce hijos y abuela de ochenta y ocho nietos no se paraba en barras y buscaba la utilidad de las cosas. Así que para ella el plástico era el invento del siglo –¡de aquel siglo XX que se nos ha quedado tan viejo!–. Pero no busquen lo rijoso del asunto, por más que sea fácil fabricar chistes sobre dicho material maleable y tan desbordante fecundidad, todo un prodigio de la naturaleza, que el plástico al que se refería mi abuela podía exhibirse ante los niños sin problemas de decoro: no en vano, de plástico eran los vasos para los cepillos de dientes, los mismos cepillos que frotaban tantas bocas, las carcasas de casi todos los electrodomésticos, el gorro de ducha, las cajas para envasar al vacío, el rollo de papel de aluminio, el tubo de la aspiradora, la bolsa para la basura, la tubería del fregadero..., un sinfín de elementos que hoy nos pasan desapercibidos. Seguir leyendo en pdf.

29 sept 2012

Bastaba mirarle la cara
Mirársela despacio, de arriba abajo, hasta caerse de la silla. Porque el niño era feo como un susto; pero feo hasta decir basta, que un niño así de feo podía ser cualquier cosa menos flamenco, que de imaginarlo pinturero hasta entraba la risa. Menos flamenco y menos torero, que para vestir canutillos y alamares de lentejuelas uno tiene que tener porte y garbo, parecer un pincel, un angelote mismo de Murillo, lucir una carita como para ilustrar las cajas de lujo de los mantecados, como el mismo niño de la señá Grabiela, ese sí que sí, el más pequeño de todos, Joselito le dicen, ozú, con su caracolillo en la frente y todo, que cada vez que sale a jugar al toro, la calle es un revuelo de ...Seguir leyendo en pdf

22 sept 2012


Andalucía es la eterna promesa
La del pan para todos o aquella de que la tierra es para quien la trabaja, sonoro eslogan que Gordillo y sus camaradas cacarean durante las marchas sobre las fincas del duque,
sonoro bla-bla-bla como el que asegura mantener un supuesto pulso contra las políticas agrarias de Bruselas, pulso que termina irremediablemente en victoria de los comisarios alemanes. Andalucía es la eterna promesa para los terruños donde se agosta la pipa y se calcina el cereal, la de un agua para los olivares que se mueren de sed. Allí donde dicen que se juega una lucha a topetazos contra el desempleo, se cuajan las manos de cartones para cobrar el PER y los oídos se llenan con nuevas fórmulas para engañar a las inspecciones de Trabajo. Seguir leyendo en pdf.
  

15 sept 2012


Aquel hombre se frotó las manos.

Escogió un espacio entre dos nudillos para pasar la yema de su índice nervioso. "¿Lo veis?", preguntó con una falsa alegría, "la vida hay que contarla a golpe de 20 años". Su dedo comenzó a brincar de intersticio en intersticio al tiempo que silabeaba números. "La vida nos la bebemos a tragos de 20 años, y a mí sólo me queda este pocillo". Entonces alzó la vista para clavarme unos ojos suplicantes, como de náufrago.
No supe responderle. Yo era, por aquel entonces, un chaval de 15 años asombrado al descubrir el lugar que me iba ofreciendo el mundo. Sin ton- tas fórmulas, comenzaba a entender que la vida es el mejor de los regalos, un regalo siempre car- gado de sorpresas, casi todas buenas. Eso sí, no había rebasado todavía uno solo de los intersticios de mis manos. Tal vez por eso sentí un impulso de rebeldía frente aquel hombre concentrado en sus articulaciones leñosas. Hoy, a mis 42, certifico que la vida me sigue regalando sorpresas, y casi todas son buenas. Seguir leyendo en pdf.

8 sept 2012


Qué exotismo el de aquella historia de amor.

      Exotismo por la sorprendente mezcla de sangres: la de un extremeño y la de una princesa azteca, algo inimaginable antes de que Colón cumpliera su capricho de llegar a las Indias desde el otro lado del mundo. La gesta de las tres carabelas abrió las puertas al colorido de muchos amores, como el del tal Alonso de Manrique, natural de un pueblo cacereño, y una mujer llamada Xunchitl, hija del emperador Moctezuma y poseedora de la Piedra Verde, legendaria gema de los aztecas que da nombre a una de las mejores novelas del siglo XX.Exotismo también porque ese amor no formaba parte de las aspiraciones del extremeño. Alonso se había hecho a la mar por necesidad, obligado a escapar del corazón corrompido de sus vecinos, que le acusaban de ser judío bajo una falsa apariencia de cristiano viejo, situación que por aquel entonces podía convertirse en gravísimo delito. Xunchitl, por su parte, hacía tiempo que recibía oráculos mientras dormía: unos hombres cuasi divinos conquistarían la ciudad de los lagos, Tenochtitlán. El duerme- vela le hizo saber que aquellos soldados arrancados de la exótica Extremadura y de la no me- nos extraña Andalucía acabarían con toda una era primitiva y salvaje, rica en sacrificios humanos, para alzar una luz nueva, superior a la de Quetzalcoatl, dios entre los dioses de tan vengativo panteón.  Seguir leyendo en pdf

1 sept 2012


Morena de ojos negros...

Hay muertes que, como el vino, necesitan tiempo para cuajar. Por eso recelo de los obituarios, ciencia periodística que busca la primacía a la hora de levantar un estandarte mediante una memoria resumida cuando el cadáver sigue caliente. Hay muertes que necesitan cuajo, un asentamiento, sobre todo aquellas que ocurrieron en periodo estival. Incompatibles con las felices vacaciones, necesitan un masticar lento, un madurar en el corazón, en lo que los cursis tildan “la conciencia colectiva”, que no es otra cosa sino el oye tú, te has enterado que, si ya lo decía yo...Seguir leyendo en pdf
 

25 ago 2012


Que se va, se va...

Dice la rumbita gaditana acerca de un vapor que vivió para cruzar la bahía, desde la dársena del Puerto de Santa María al fondeadero de la señorial Tacita de Plata. Al avanzar cansino que mereció el toque de guitarras y palmeros, lo acompañaba el vuelo desdeñoso de las gaviotas, que venteaban el rizo de las embarcaciones en busca de los lomos nacarados de los peces.
Los veraneantes se daban el gusto de auparse a su bamboleante y cansado navegar, mientras que eran otros –pescadores, estibadores, matarifes de las lonjas, empleadas del hogar...– los que habían hecho del vaporcito costumbre necesaria de una vida que pasa lenta, como los globos negros que el paquebote exhalaba en su cansancio. Seguir leyendo en pdf

18 ago 2012


Es el viaje del verano.

Mi viaje; recorrer España de rabo a cabo: desde las marismas salitrosas de Cádiz a los jugosos verdores de la montaña cántabra, con Madrid como punto de salida y retorno. Y es al volante cuando el pensamiento arranca, a pesar de que uno de mis ojos siga el trazado de asfalto mientras el otro busca por el arcén esas cajas metálicas que no tienen más propósito que terminar de sacarme la hijuela (después de la subida del IRPF, del IVA y de tantos gravámenes indirectos), no vaya a ser que en un momento de ensoñación pise el acelerador sin darme cuenta (ocho kilómetros, 10, 12 más de los indicados por el Código de Circulación) y vuelva a convertirme –para la Administración– en un maldito que merece rescatar su honra con un sablazo de aquí te espero...  Seguir leyendo en pdf


11 ago 2012


Pueden verlo en la ilustración.

Batman se levanta la máscara de lycra, como para certificar que lo que ven sus ojos disfrazados corresponde a la realidad de estas horas bajas de la humanidad. Mal negocio, murciélago, jugar a superhéroe de este mundo irredento y complejísimo, en el que la honradez se confunde y cae por el mismo sumi- dero que Mammón y sus leyes de camisa plan- chada, mocasín reluciente y elegantes tirantes a juego con la corbata.cEs más, Batman hincha sus hercúleos pulmones con una vaharada de oxígeno con sabor a fracaso y enseguida resopla, como si de golpe le hubiesen caído cincuenta años sobre los hombros. Se ha dado cuenta de que no hay superpoder capaz de enfrentarse a esta evaporación del sistema: un modo de vida que creímos propio de los hombres y mujeres del nuevo milenio, y que huye de nosotros a toda velocidad, como un globo que pierde el aire con el que había dado forma a la más burlona de las suficiencias.  Seguir leyendo en pdf
 

4 ago 2012





Tintín se partía el bazo con Tchang.


Tchang –¿recuerdan?–, es el niño chino al que el globetrotter belga salva de la furia de una riada. Después de anudarle al cauce la vida, Tintín permite que le narre su agridulce desventura: lo ha perdido todo, pero ha ganado un amigo.Lloran ante la ausencia definitiva de sus padres, a los que se tragó la corriente, aunque enseguida comienzan las chanzas a cuenta de los tópicos que Europa alimenta sobre los de la raza del muchacho: es mentira que los hombres amarillos lleven uñas de bruja y negra coleta; es mentira que las mujeres calcen zapatos diminutos para que no les crezcan los pies, que se desprendan de los recién nacidos lanzándolos a los torrentes, Seguir leyendo en pdf
 

28 jul 2012


El verano es para ellos.
Para mis hijos y para los demás niños del mundo: un tiempo casi sin reglas, sin horarios ni obligacio- nes más allá del cuaderno de tareas –¡qué aburrimiento!– para no perder el ritmo del curso, un cuaderno que sestea con el rascar de las chicharras: sin las dos hojas completas no hay chapuzón, bien lo sabes.
Durante este verano me vienen a la memoria, una y otra vez, tres niños: Almudena, Camilete y Alfonso. Nunca les conocí. O, mejor dicho, les empecé a conocer tras la tragedia en aquel centro comercial en Qatar, cuando empezaron a dis- frutar del verano eterno del Cielo, y lo digo con fe, sin remilgos ni componendas. Ellos ahora son dueños de un lugar en el que no hay obligaciones ni anarquías sino sólo divertimento.
Y es que apenas nos asomamos a la vida apa- rece alguien dispuesto a recordarnos que esta es una larga carrera de superación (niño, por la derecha; niño, no pises el bordillo; niño, a leer; niño, acábate ese gazpacho asqueroso, niño...), vaya tela, pobrecitos, sin apenas asueto: despertador, desayuno, autobús, colegio, autobús, merienda, actividad extraescolar, estudio, baño y corre a dormir para madrugar al día siguiente.  Seguir leyendo en pdf

21 jul 2012


Hasta hacen concursos.
En mi pueblo. Y de belleza. Para vacas de raza frisona, ni más ni menos, la de los quesitos, esa que ríe, la del dibujito de la botella de la leche como garantía de calidad, la moteada que aparece en todos los cuentos infantiles. Premian a la más reluciente, a la de ubérrimas tetas que prometen una cascada de colesterol, y la coronan al final del día con una escarapela de tres o cuatro colores, y el pastor a su lado, susurrándole piropos e improperios a la peluda oreja, dale que te dale con el cepillo, que mira que son sucios estos animales, sobre todo en los cuartos traseros; la culpa, ese rabo que sacude las moscas –tolón-tolón– como en la canción populachera que entonan las peñas borrachas por toda nuestra geografía, la piel de toro, o de vaca frisona –que no tienen apenas cuernos–, o de retinta o avileña, tudanca o charolesa, qué más da, que la cuestión está en la vieja Iberia y su contorno de piel bovina. 
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14 jul 2012


A todos nos gustan las historias de amor.


A mí también, claro, y al viejo que relata Luis Sepúlveda, que las buscaba en novelitas de papel so- bado, con las letras a medio comer por la humedad de la selva, las tapas deshilachadas, las esquinas abiertas, despanzurradas, pero capaces de dar latido a una trama que captaba todos sus sentidos, lo hipnotizaba y hasta lo idiotizaba, como si la tinta que mordisqueaban las hormigas que le trepaban por las piernas, anciano distraído, exhalara una pócima licuada con frases que se evaporaban en savia dulce y hasta se derramaban al suelo arcilloso de aquella Amazonia que respira a través de sus vegetales.
A quién no van a gustarle las historias de amor, si una historia de amor fue el camino por el que llegamos a la vida. Si nos empeñáramos, del quererse de nuestros padres también podría escribirse un libro, un novelón victoriano, un folletín de Dumas. Incluso podríamos juntar líneas con su malquererse, si es que el egoísmo o el dolor quebraron esa relación como a un delicado cristal. 
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7 jul 2012

Ahí estaba,


esperándome.


Sentí que por él no había pasado el tiempo, y eso que llevábamos muchos lustros sin vernos –la última vez que pasó por Madrid se hospedó en la sede de la Fundación Juan March, donde recibí un flechazo por sus lienzos, que me derrumbaron del caballo; por la rotundidad de la línea de sus aguafuertes; por la expresividad del tinte de sus acuarelas…–. De hecho, recorrí aquella exposición una y otra vez, deteniéndome ante su autorretrato para darle las gracias por haber vivido forjando belleza, una belleza singular: la de los personajes solos; la de las ciudades vacías, fantasmales cuando empiezan a prenderse los neones; la de los teatros y cines sin espectadores; las de los trenes sin destino…
Su autorretrato también abre la muestra del Museo Thyssen-Bornemisza. "Buenos días, Eduardo". Él se mostró lacónico, como siempre, que fue hombre tímido, poco dado a la elocuencia, a pesar de representar el alma de América. De una de las Américas, justo aquella que no se vende en las guías de viaje ni sirve como escenario para las series de televisión. "Qué alegría este reencuentro", le sonreí.
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