10 jul. 2007

¿Y qué si los responsables de recursos humanos le ponen una cámara al dispensador de cafés de la oficina? A lo mejor descubrimos que nuestro lugar de trabajo no es más disparatado que el que retrata la serie de televisión en Tele 5. Frente al robot, mientras cae el vaso de plástico y escogemos el tipo de café y la largura de la leche, cambian las tornas: uno hace el esfuerzo de parecer simpático, de gustar a la de márketing o se deja llevar por el chismorreo de media mañana, del que tanto disfrutan hombres y mujeres. Porque poner a caldo al vecino de mesa es deporte nacional, especialmente si ese vecino trabaja más y mejor que nosotros.

Una cámara en la máquina de café ofrecería al jefe numerosos detalles de sus empleados. Por ejemplo, quién gusta estirar esos cinco minutos hasta convertirlos en tres cuartos de hora de asueto, o quién es capaz de tomarse un primer café a las nueve para después acompañar en nuevas colaciones a compañeros de otros departamentos, hasta hacer de la mañana un ir y venir calmoso a la famosa maquinita. La citada cámara dejaría con el culo al aire a quienes aprovechan ese tentempié para susurrar con el primero que pasa sobre los defectos del responsable de cualquiera de las áreas de la empresa, sobre todo si en el segundo café mormojea con otro sobre los defectos de quien antes le escuchaba.
 También provocaría entretenidos momentos si nos sirviera las imágenes de aquellos a quienes el cafelito despierta la vanidad de creerse el seductor de la oficina y va por los pasillos como un patético cangrejo en celo. Si frente a la máquina se congrega un grupo de mujeres, el susodicho mete tripa y engola la voz, al tiempo que dibuja un atlético movimiento para meter la moneda y atrapar el vaso humeante, resistiendo, con cómico esfuerzo, el dolor de la quemazón en los dedos.

La cámara de la maquinita demostraría que la mayor parte de los funcionarios nunca se detienen delante de ella. Siguen prefiriendo el preceptivo desayuno de churro y cortado en el bar de enfrente, y algunos el recadito de medio día que apenas les lleva cuarenta minutos de tienda en tienda.
Categories:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Subscribe to RSS Feed