10 jul. 2007

Los periodistas que llegan arriba despiertan pasiones. En la mayoría de los casos, el poder que les da el manejo de tanta información les hace peligrosamente influyentes y, por eso, no tan queridos. Saben que su teléfono es capaz de doblegar a quien parece insobornable. Muchos los adulan y otros tantos los odian, porque es difícil que alguien que se haya trazado una carrera de éxito no tenga en su zurrón más de un muerto profesional. Pero hay excepciones y, sobre todo, hay una excepción: Covadonga O’Shea, una mujer de naturaleza bondadosa pero firme en sus convicciones, que ha sido capaz de remar contracorriente para demostrar que es posible hacer un periodismo femenino de gran altura.

La carrera de Covadonga está ligada a Telva, revista que es un paradigma dentro de un ramo de prensa en el que no siempre se respeta ni defiende la dignidad de la mujer. También está ligada a la moda: desde hace casi cuarenta años enseña a vestir con elegancia y ahora preside una escuela de negocios en el que lo textil vuelve a ser un aliado del hombre. Por si todo esto fuera poco, saca tiempo para escribir. Su colección de ensayos dibujan bien sus inquietudes: está convencida de que hemos nacido para ser felices y de que disponemos de herramientas suficientes para dominar todos los resortes de nuestra vida, de tal forma que seamos dueños de ella y de nuestro destino.No es el de Covadonga un optimismo simplón o ilusorio, tal y como demuestran las páginas de su última obra (“El lujo de elegir”, editorial Styria). Éste se apoya en un empeño personal que exige esfuerzo por descubrir la trascendencia que llevamos dentro y que es la que convierte nuestra vida en una aventura apasionante más allá de la rutina del día a día. Es la regla de buscar siempre lo mejor, de no juzgar a la ligera, de admirar sin prejuicios el éxito de los demás, de intentar exprimir hasta el último segundo con la tranquilidad que produce la conciencia de nuestras muchas limitaciones.

Covadonga O’Shea ha vivido miles de anécdotas junto a los personajes más importantes de los últimos cincuenta años. Su trato directo con reyes, diseñadores, escritores, científicos..., le hacen dueña de una colección apasionante de historias tamizadas por esa visión constructiva de las cosas y que son trampolín con el que podemos encauzar nuestra propia experiencia.

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