27 mar. 2012

Hoy les sirvo una ración
de nostalgia

Que es distinta a la melancolía, en la que a veces encallan los hombres que se rinden y ansían detener este loco devenir para lamerse las llagas. Mi nostalgia es otra cosa, nostalgia venial, un capricho que me permito cuando pierdo el ritmo de la prisa porque la mirada se me distrae con alguien añoso. 

Hace tiempo que contemplo a los ancianos como a sobrevivientes que tienen los caminos sembrados de muertos. Me lo hacía ver una mujer mayor al sentarme a su lado para repasar fotografías antiguas: “De aquí, todos muertos”, señalaba sin afección aquellas cartulinas enmarcadas por una blonda de curvas cóncavas y convexas, un ir y volver de la muerte a la vida, de la vida al más allá, los rostros amados perfilados por el fogonazo del magnesio. Rostros siempre antiguos, siempre quietos.

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