21 abr. 2012

Quisiera ver más a menudo a
gente con el periódico abierto
de par en par, lanzando al aire
una maravillosa carcajada.

Yo, por más que lo miro, sólo llego a la conclusión de que es un día más, complejo, por si fuera poco, ya que equidista de los fines de semana. Un día con jornada laboral de ocho horas, más las extras, el madrugón y otro repugnante café en la máquina, que a nuestro despacho todavía no ha llegado George Clooney con el Nespresso. 

Es cierto que los miércoles empezamos a darle forma al ocio del viernes por la noche, del sábado y del domingo, pero desde la mesa de trabajo resultan anhelos demasiado lejanos frente a los informes, las facturas y demás papeles, que no dejan de multiplicarse. Ella, sin embargo, erre que erre con que los miércoles son su día favorito. ¿El motivo? Que llegan a los quioscos las revistas del colorín, abanderadas por  ¡Hola!, aristocracia en este tipo de periodismo. 
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