11 ago. 2012


Pueden verlo en la ilustración.

Batman se levanta la máscara de lycra, como para certificar que lo que ven sus ojos disfrazados corresponde a la realidad de estas horas bajas de la humanidad. Mal negocio, murciélago, jugar a superhéroe de este mundo irredento y complejísimo, en el que la honradez se confunde y cae por el mismo sumi- dero que Mammón y sus leyes de camisa plan- chada, mocasín reluciente y elegantes tirantes a juego con la corbata.cEs más, Batman hincha sus hercúleos pulmones con una vaharada de oxígeno con sabor a fracaso y enseguida resopla, como si de golpe le hubiesen caído cincuenta años sobre los hombros. Se ha dado cuenta de que no hay superpoder capaz de enfrentarse a esta evaporación del sistema: un modo de vida que creímos propio de los hombres y mujeres del nuevo milenio, y que huye de nosotros a toda velocidad, como un globo que pierde el aire con el que había dado forma a la más burlona de las suficiencias.  Seguir leyendo en pdf
 

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