La alcaldesa de
Madrid, ciudad en la que vivo, no va a permitir que este año se monte el belén
del Ayuntamiento, que en los últimos años recibió miles de visitas, entre las
que destacan las de miles de niños extasiados ante la belleza de la maqueta. No
hace falta explicar las razones: Prohibido. Esta misma alcaldesa –ya ven lo que
le gusta la libertad a la señora- ha prohibido que la escuela de tauromaquia
Marcial Lalanda, un referente en la formación humana y profesional de los
futuros toreros, reciba una subvención municipal al tiempo que estudia el modo
de expulsar a muchachos y profesores de la Venta del Batán. No hace falta
explicar las razones: Prohibido.
Continuando con los
toros, que hunden sus raíces en la Historia y que determinan nuestro modo de
ser (el arte, el habla popular), después de que se prohibieran las corridas en
todo Cataluña por la idiocia nacionalista, ha llegado la hora de cerrar las
plazas de numerosos municipios de este país, que tiene el perfil de la piel de
un uro. No hace falta explicar las razones: Prohibido.
Albert Rivera
quiere prohibir el concierto de los colegios de educación diferenciada,
impidiendo que los padres podamos escoger para nuestros hijos el centro que nos
dé la gana. No hace falta explicar las razones: Prohibido. Esteban
González-Pons ha escrito que le gustaría prohibir que la Iglesia defienda sus
principios morales frente a las personas que viven en adulterio, prohibiéndole
a Dios que sea “católico” (sic) y prohibiendo a su partido que no se sume al
pensamiento único acerca del matrimonio homosexual. Con el aborto hace tiempo
que en el PP siguen la misma línea. No hace falta explicar las razones:
Prohibido.
Prohibir es la
potestad que otorgamos con nuestro voto a quienes se visten con la capa de la
Democracia partidista. Si por ellos fuera, obligarían a que los ciudadanos
llevásemos un chip que controlara nuestros pensamientos y un bozal que nos
enmudeciera. Hace tiempo que estoy cansado, muy cansado, de todos ellos. Por
mí, que les prohíban seguir inmiscuyéndose en mi vida.
